lunes, 4 de abril de 2011

LOS INFIERNOS DE ORFEO, de Joaquín Piqueras. Reseña de Francisco Javier Illán Vivas

LOS INFIERNOS DE ORFEO






Reseña literaria de Francisco Javier Illán Vivas.







Los infiernos de Orfeo es un nuevo peldaño en la transgresora poesía de Joaquín Piqueras, estructurado como una mezcla de CD y disco de vinilo, y en la que no busca el autor nacido en Alguazas que el lector entienda esa peculiar estructura que da a sus libros, pero sí que lo haga con lo que dicen los poemas, algo- por cierto- muy positivo para el lector actual, sobre todo el posible lector joven, que no es que no sepa lo que es un disco de vinilo, sino que incluso comienza a ignorar lo que es un CD debido al mp3 y otras formas de distribución de la música desconocidas para quien escribe este comentario.

Estamos ante un homenaje a la música que Joaquín compuso en un par de semanas, donde nos cuenta la historia de Martín Orfeo, recreando el clásico mito de Orfeo en el tiempo de hoy, convertido en músico- lo que le permite la posibilidad de tocar varios estilos musicales en los poemas- y que pierde a su amada, Eurídice García, emprendiendo un descenso a sus infiernos, a sus obsesiones personales y al submundo que le rodea.
Joaquín Piqueras siempre ha sabido escoger los temas, y con este personaje tan poético como es Orfeo, ha aceptado de lleno para lo que pretende mostrarnos, en las tres primeras personas: el Yo de Orfeo, su Yo interior, casi un soliloquio de sus pensamientos; un Tú implacable, autoacusatorio dentro de su propio monólogo, y finalmente, o sobre ellos, un Él, el narrador omnisciente, que inquiere, hurga, en los sentimientos y obsesiones de Martín Orfeo.
Poesía transgresora, pero renovadora dentro de su propio estilo, que ha ido profundizando con cada nuevo trabajo, forma y temática, temática y forma renovadora con cada libro.
En efecto, con cada poemario ha transgredido un nivel más, y aunque Joaquín sabe que la poesía es un arte muy minoritario en la actualidad- lo suele repetir sin ningún ápice de pereza- no pierde la esperanza de cambiar, al menos, el mundo, las mentes y las almas de quienes le rodean.
Los infiernos de Orfeo es un libro no falto de ingenio, de ese personal juego de palabras, de la fina ironía que ya hemos ido descubriendo en sus anteriores poemarios, pero no vamos a encontrar poesía evasiva, sino comprometida con la realidad. Aunque para ello debamos descender a los infiernos de Orfeo.



FICHA:
LOS INFIERNOS DE ORFEO
de Joaquín Piqueras
Edita: Instituto leonés de cultura
León, septiembre de 2010
Género: poesía
Encuadernación: Rústica
ISBN: 978-84-89410-16-9
49 páginas.

Francisco Javier Illán Vivas es escritor, poeta, crítico literario, periodista, coeditor de la revista poética ÁGORA, agitador cultural murciano y un sinfín de cosas más...

sábado, 2 de abril de 2011

Un hombre ha terminado de escribir, de Alfonso Pascal Ros. Reseña literaria de José Luis Campal


José Luis Campal


Reconocible mosaico humano


Reseña literaria de José Luis Campal.







Avezados como, desgraciadamente, estamos a peregrinar, muchas veces sin brújula orientadora, por el panorama poético español, en el que impera la anemia y el pastiche, no deja de resultar refrescante el que los anaqueles de las librerías nos brinden un poemario de notables hechuras y sustanciosos contenidos. Me refiero a la reciente producción del pamplonica Alfonso Pascal Ros, quien, en plena madurez estilística, nos regala un trabajado alegato contra la vacuidad en Un hombre ha terminado de escribir (Salamanca, Celya, 2010, 60 páginas).



Reúne en su propuesta los frutos de una cabal observación de las debilidades humanas, escrutadas con vitriólico sarcasmo desde una atalaya que no pretende, en absoluto, adoctrinar a sus semejantes sino plasmar, con sintética habilidad, las fallas inherentes a la propia construcción psicológica de las criaturas que coloca en su ángulo de visión y va desmenuzando con precisa concreción.
Lo mejor de la nueva entrega del creador de Barañaín (al que descubrimos en 1991 con el libro dual Nocturnos sin protocolo / Tirones) es que para hablar de pulsiones cotidianas y de proximidad no roza, ni remotamente, los fangosos pantanos de la ordinariez y la explicitación fisiológica, tan frecuentados por una olvidable franja de nuestros aprendices de poetas y poetisas actuales. A resultas de todo ello, la voz de Pascal –a veces telegráfica, siempre contundente– sale fortalecida en su empeño comunicativo, pues sus retratos urbanos no carecen de un inmediato receptor al que el autor apela, y no margina la belleza expresiva que el género posee aun cuando desciende, o quizá por eso mismo, a ras de tierra. Incluso se deja tentar por el autorretrato en el que nos reflejamos: «Hombre sin más, feliz con su existencia, / sin conflicto mayor ni de los otros, / contento a su manera con su vida, / nunca en busca de ascensos, nunca solo, / defendiendo que es bueno todo el mundo, / que la vida es hermosa pese a todo / y se arreglan las cosas si se ponen / menos verbos difíciles, más hombros».
Emplea Pascal Ros, para este terapéutico ejercicio de antinomias deontológicas, una horma tradicional como la estrofa de doce versos asonantados. La elección no constriñe su libertad de movimientos ni le vence al retoricismo; al contrario, le permite zafarse de discursos inacabables y desentrañar los resortes que mueven a sus patéticos seres de paja, colocándonoslos en su antipedestal, ahítos de pedantería pretenciosa, para que los lectores gocen del espectáculo y reconozcan en tales arquetipos a un jugoso mosaico urbano de nuestros días.
Aunque pudiera escoger para ilustrar las bondades de Un hombre ha terminado de escribir cualquiera de los 48 poemas que lo integran, admírense los profanos del mundillo seudoliterario con siluetas caricaturescas tan demoledoras como la siguiente: «Que no te pase nada, ya estás dentro, / aún ni sospechas dónde te has metido, / esto es la selva, triunfan los más fuertes, / el que conoce a quien mueve los hilos / de cuanto aquí se cuece, pincha y corta, / nadie sale en la foto sin permiso».
Tengo para mí que esta obra, merecedora en su momento del IV Premio de poesía “Ciudad de Pamplona”, rescatará para la lírica contemporánea a más de un lector hastiado de reiteraciones figurativistas y empalagosidades culturalistas. Eso sí que es dar en el blanco.



José Luís Campal (Oviedo, 1965) es miembro del Real Instituto de Estudios Asturianos y de la Sociedad de Literatura Española del Siglo XIX, y participa asiduamente en congresos internacionales de literatura española.

SOLO GUERRAS PERDIDAS, de Pascual García. Reseña literaria de Francisco Javier Illán Vivas

SOLO GUERRAS PERDIDAS






Reseña literaria de Francisco Javier Illán Vivas.






“Eligieron a Aníbal Salinas, porque durante toda la guerra, y más tarde, en el periodo de entrenamiento al que había sido sometido y que soportó con un estoicismo ejemplar, había dado muestras de un carácter frío e indomable, de un temperamento en apariencia amistoso bajo el que escondía la condición indómita de una bestia” (Pág 15) y alrededor de este personaje se desarrolla la trama de Sólo guerras perdidas, en paisajes que Pascual García conoce a la perfección, que ya nos mostró anteriormente en su obra, y que ahora nos deja recrearnos por senderos vírgenes a ojos extraños, como un lujo añadido a su precisa escritura.

Si el lector tiene dudas de la misión de Aníbal Salinas, sólo debe esperar unas pocas páginas más, “matar es sólo un acto que posee un objetivo, un acto limpio, eficaz, rápido y seguro. Ésta es nuestra tarea, a esto nos dedicaremos de ahora en adelante”, y a ello se entrega con precisión: a reunir a los restos que quedan del bando perdedor, convertidos en “ladrones vulgares, sin honor ni verdad alguna que anteponer a tanta ignominia”... porque en realidad “lo único que hacían de verdad era esconderse y huir”, reunirlos para que el bando perdedor pueda aniquilarlos definitivamente.
En su tarea no reparará en utilizar su destreza y sus armas contra los que son de su propio bando, amigos de la niñez, amigos de la familia, no importa, él es un soldado y recibe órdenes. He disfrutado con la lectura esta novela, pero sobre todo con esa condición indómita de una bestia que caracteriza al personaje principal, al que Pascual García nos lo ha ido mostrando desde diferentes y variados puntos de vista: somos testigos de lo que hace, conocemos por qué lo hace, lo que piensa él y lo que piensan los demás de él.
Una bestia que recupera parte de su humanidad en los escasos encuentros amorosos que se permite, o se permitió en el pasado, y en ellas, en la Mujer en mayúscula, tal vez encuentre la expiación de tanta vileza, o no, eso tendrá que decidirlo el lector o lectora de una novela que no es novela histórica, ni que trata de la guerra civil española, sino de las guerras, de quienes quedan marcados por ellas, pero que a la vez trata de todo ello.


FICHA:
SOLO GUERRAS PERDIDAS
de Pascual García
Edita: Alfaqueque Ediciones
Cieza, septiembre de 2010
Género: novela
Encuadernación: Rústica
ISBN: 978-84-937420-65
250 páginas.
Página del libro.
Ilustración de la portada: Francisca Fe Montoya

Francisco Javier Illán Vivas es escritor, poeta, crítico literario, periodista, coeditor de la revista poética ÁGORA, agitador cultural murciano y un sinfín de cosas más...